La vida es un espejo: Mi conducta es el reflejo de mis sentimientos.
Actualmente, las personas no se detienen a pensar en el porqué de algunas cosas, otras ocasiones, solo juzgan las conductas de otras personas sin saber la situación por la que podrían estar pasando. Por otro lado, las conductas de los adolescentes que se encuentran en desarrollo, no se dan sin una causa, sino por un suceso anterior.
Yo considero que para mejorar mi conducta, necesito reflexionar sobre mi comportamiento del día a día y con ellos resaltar lo que quiero mejorar para ponerlo en práctica.
A decir verdad, la mayoría de personas tiene como estereotipo que los estudiantes deben ser educados, pero ¿A qué llamamos ser educados? Cuando los adolescentes dicen lo que piensan y sienten difiriendo la mayoría del tiempo de los adultos, inmediatamente los tachan como maleducados y rebeldes, pero acaso ¿No nos enseñan en el hogar y en el colegio a formar un juicio propio defendiendo nuestras creencias? Ahora que estamos en cuarentena tenemos mucho tiempo de convivencia con nuestra familia y tal vez nos estén conociendo de diferente manera a lo que ya éramos, si bien es cierto nosotros expresábamos nuestros sentimientos a nuestros amigos, ahora lo estamos haciendo con la familia y no es lo mismo dar nuestras opiniones y posturas de un tema, porque los adultos se lo toman de una manera diferente y por ello no siempre se puede tener una buena comunicación con cada uno de los miembros del hogar. Para mejorar esta situación hay que tener una comunicación asertiva aceptando nuestros errores y respetando las de los demás.
Una parte importante para tener una mejor conducta es tener presente la responsabilidad en los cambios que hemos trazado, en las actividades del hogar y más aún en los estudios, porque si acumulamos nuestros trabajos, después se nos va a hacer difícil cumplirlas. Muchas veces la capacidad de ser responsable no la tienen todas las personas, quizás yo no la hubiera tenido de no haber pasado por situaciones específicas durante mis años de formación, que me permitieron desarrollarla. Todo ello también ha dependido de la forma de crianza de los padres, es indudable que los padres esperen mucho de los hijos, hablaré de dos casos en específico; el primero es cuando ven y comparan a sus hijos con otros niños de su misma edad, en la realización de actividades, pero las capacidades son adquiridas de manera diferente en cada persona y creo que es responsabilidad de los padres inculcárnosla y de nosotros mantenerlas, cabe resaltar que nosotros aún podemos cambiar y adaptar las capacidades ahora de grandes. Para lograr esta parte debemos reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos ser, para que identifiquemos las mejores actividades en nuestro tiempo disponible.
En conclusión, para cambiar y mejorar nuestros hábitos primero hay que analizarlas y encontrar otras alternativas de solución, mejorando la buena comunicación y siendo responsables en nuestras actividades. Además, emplear una buena conducta volviendo hábitos lo aprendido.

Buen trabajo, es verdad nadie cambia sino es consciente de sus errores.
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